26 Octubre 2020

Test de embarazo: ¿Cómo y cuándo debe hacerse?

Test de embarazo

Por el Comité editorial de IVI Santiago

Al tener una vida sexual activa se abre una posibilidad de quedar embarazada; más si no se cumple un tratamiento anticonceptivo como tal, claro está. Cuando empiezan a surgir dudas de si viene un bebé en camino, lo ideal es recurrir al test de embarazo como una alternativa idónea para despejar las sospechas. Por lo general, la implantación del embrión en el útero se da 6 días después de la ovulación, pero puede haber tenido relaciones sexuales hasta 5 días y haber fecundación igualmente, mientras que los cambios en el cuerpo empiezan a notarse a partir de los 10 o 15 días.

A continuación, en este artículo se recopila toda la información relevante sobre cómo funciona un test de embarazo, de qué manera y cuándo se debe realizar esta prueba y cómo interpretar los resultados.

¿Cómo funcionan los test de embarazo? 

Lo primero a apuntar, es que todo test de embarazo funciona bajo el mismo patrón: analizar si en la orina está la presencia de la hormona gonadotropina coriónica (hCG), que se conoce como la “hormona del embarazo”. ¿Las razones? Pues bien, este tipo de hormona se produce en el organismo solo cuando la fecundación del óvulo se completa y tiene lugar la implantación embrionaria en el útero.

Si bien existen varios tipos de pruebas para confirmar la sospecha de una concepción, las más utilizadas son aquellas que venden en las farmacias. Estas deben cumplir ciertas normas de seguridad y elaboración para que sean del todo fiables; por ejemplo, que tengan una alta sensibilidad. Entonces, se habla de un dispositivo que consta de una tira absorbente que contiene un reactivo. Este, al entrar en contacto con la hormona, hace que la tira modifique su color comprobando el embarazo.

¿Por qué es importante realizar el análisis beta en sangre y orina?

 Ahora bien, los especialistas en medicina reproductiva recomiendan como un tipo de prueba segura, el análisis de sangre beta en sangre. Incluso, la aplican por encima del examen de orina (como también se le conoce a la prueba de embarazo casera. Esto porque ofrece mayor nivel de precisión en los resultados obtenidos. Pero vale aclarar que la finalidad de ambos exámenes es confirmar el embarazo de la siguiente manera:

Dentro de las pruebas médicas que se practican en los laboratorios destacan los siguientes:

  • Análisis de sangre cuantitativo: También se le conoce como la prueba de hCG beta). En este tipo de examen médico se mide la cantidad exacta de la “hormona del embarazo” que hay en la sangre. Es uno de los métodos más precisos, pues puede detectar inclusive cantidades bajas de ésta.
  • Análisis de sangre de hCG cualitativos: Este examen de laboratorio determinará si existe o no la presencia de la hormona hCG. Es decir, arroja un resultado en concreto: positivo o negativo. Viene bien remarcar que este análisis de sangre es similar al de las pruebas de orina.

Entonces, retomando el tema sobre dicho análisis de sangre hCG, también es oportuno explicar que esta prueba sirve para saber la edad del feto, así como la posibilidad de diagnosticar un embarazo que presente anomalías (como el embarazo ectópico) o bien detectar un aborto espontáneo.

Otro punto que es importante conocer es cómo se deben medir los resultados del análisis beta en sangre: si el resultado es menor a 10.0 mUI /ml, quiere decir que no se produjo el embarazo. A raíz de esto, los valores normales se van a medir acorde a la semana de embarazo que tenga la futura mamá. Además, cuando los valores son bajos, es un indicio de un presunto aborto espontáneo, un embarazo anembrionado o un embarazo ectópico.

 4 semanas del último período menstrual: 0-750 mUI / ml

5 semanas del último período menstrual: 200-7,000 mUI / ml

6 semanas del último período menstrual: 200-32,000 mUI / ml

7 semanas del último período menstrual: 3,000-16,000 mUI / ml

8-12 semanas del último período menstrual: 32,000-210,000 mUI / ml

13-16 semanas del último período menstrual: 9,000-210,000 mUI / ml

16-29 semanas del último período menstrual: 1,400 – 53,000 mUI / ml

29-41 semanas del último período menstrual: 940-60,000 mUI / ml

¿Cuándo hacer un test de embarazo? 

Este punto no debe tomarse a la ligera, pues estar seguro de cuándo realizar el test de embarazo es crucial para lograr el éxito del mismo. En definitiva, la hormona gonadotropina coriónica (hCG) se libera unos 6 días después de la fecundación del óvulo. Sin embargo, esto no sucede en todas las mujeres, sino que dicha hormona se detecta al cabo de unos 15 días luego de esa fecha.

Por consiguiente, lo ideal es esperar unos 5 días después del retraso menstrual. Esto para que los niveles de las hormonas sean lo suficientemente altos a modo de ser detectados en las pruebas de embarazo. Un dato a resaltar: si el test se realiza antes de los 5 días existe la posibilidad de tener un resultado que se conoce como “falso negativo”. ¿Qué significa esto? Que el resultado en el dispositivo puede marcar “negativo” cuando en realidad es “positivo”.

Necesito ayuda: ¿cómo interpretar los resultados? 

Como bien se explicó anteriormente, para que una prueba de embarazo sea exitosa debe reflejar dos cosas: una primera línea de control, aunado a una segunda línea que indicaría el inicio de la gestación. Sin embargo, pueden presentarse otros casos que se denominan como “falsos positivos” o “falsos negativos” por diversos factores:

Los “falsos negativos” ocurren cuando:

–         La prueba se realiza antes de los 5 días una vez detectado el retraso menstrual y las hormonas hCG no tienen valores altos.

–         Se leyeron los resultados antes de esperar el tiempo específico que indicaba el dispositivo.

–         La orina estaba muy diluida, por ejemplo, porque el recipiente tenía agua.

–         Se utilizó la orina unos 15 minutos después de ser recolectada.

 

Los “falsos positivos” ocurren cuando:

–         La mujer entra en la fase de la menopausia.

–         Se confirma la aparición de quistes ováricos.

–         Existen antecedentes de abortos espontáneos.

–         Se cumple con un tratamiento anticonceptivo.

Tipos de pruebas de embarazo 

De hecho, vale aclarar que en el mercado existen diferentes tipos de pruebas de embarazo y que es conveniente conocer:

  •   Los test de embarazos de máxima fiabilidad: Detectan niveles de hormonas de solo 10mUI/ml.
  •     Los dispositivos digitales que indican si se está embarazada y cuántas semanas han transcurrido desde la concepción.
  • Los test de embarazos ultrasensibles: Detectan niveles de hormonas en más de 10mlU/mL.
  •       Los aparatos que tienen formato Tira y formato Mid Stream.

De acuerdo a los expertos en fertilidad, las pruebas de embarazo que disponen en las farmacias tienen una tasa de éxito alta que funciona 99 de 100 veces. No obstante, señalan que son tan efectivas como aquellas pruebas que se realizan en un consultorio médico. En este sentido, desde  IVI Santiago priorizamos que las futuras madres, una vez sospechen de una gestación, acudan a las manos de especialistas para llevar un riguroso control prenatal; bien sea que se haya logrado de forma natural o mediante un tratamiento de reproducción asistida.  

Dentro de las pruebas médicas que se practican en los laboratorios destacan los siguientes:

  •         Análisis de sangre cuantitativo: También se le conoce como la prueba de hCG beta. En este tipo de examen médico se mide la cantidad exacta de la “hormona del embarazo” que hay en la sangre. Es uno de los métodos más precisos, pues puede detectar inclusive cantidades bajas de ésta.
  •         Análisis de sangre de hCG cualitativos: Este examen de laboratorio determinará si existe o no la presencia de la hormona hCG. Es decir, arroja un resultado en concreto: positivo o negativo. Viene bien remarcar que este análisis de sangre es similar al de las pruebas de orina.

La Betaespera después de un tratamiento de reproducción asistida

Cuando una mujer se ha realizado un tratamiento de reproducción asistida, el periodo de la Betaespera, que es el periodo que transcurre entre que la paciente se hace la inseminación artificial, fecundación in vitro o cualquier otro tratamiento y el día que obtiene el resultado de si la prueba ha salido negativa o positiva. Suele durar entre 9 días y 14 días, dependiendo del momento en el que se haya hecho la transferencia, y es el periodo de máxima ansiedad del ciclo. 

Es importante que la paciente afronte este proceso con la mayor tranquilidad posible. No se trata de autoconvencerse de que va a ser positivo, sino simplemente de encontrarse anímica y físicamente bien para poder afrontar cualquiera de las dos alternativas. Al igual que durante el tratamiento, el apoyo de la pareja y familia es fundamental.

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