4 Marzo 2022

Maternidad planificada: ¿Cómo preserva la fertilidad una mujer?

preserva

Por el Comité editorial de IVI Santiago

Hablar de preserva es muy importante, en los últimos años, por diversas razones -laborales, personales, económicas, médicas o afectivas- la maternidad se atrasó. Esto significa que cada vez son más quienes deciden ser madres a mayor edad, y esto pone en juego un tema que es central a la hora de planificar un embarazo: la fertilidad de la mujer. 

 

La capacidad reproductiva de la mujer comienza a disminuir luego de los 35 años; mientras que la mejor etapa de la edad fértil es entre los 20 y 30 años. Es decir que en la fertilidad de la mujer tiene mucho que ver la edad. 

 

Por eso, para los especialistas que integran IVI Santiago, es muy importante que conozcas no sólo hasta que edad una mujer es fértil sino también todas las alternativas que hoy en día hay disponibles para preservar la fertilidad

¿Qué hay que saber para preservar la fertilidad? 

Por supuesto, cada mujer tiene derecho a elegir cuándo ser madre y a definir cuáles son los motivos que hacen que el momento sea uno y no otro. Pero, en caso de que se elija retrasar la búsqueda de tener un hijo hay que empezar a pensar en preservar la fertilidad. 

 

¿De qué se trata? reciben este nombre el conjunto de técnicas que tienen por objetivo lograr que las mujeres que en un determinado tiempo de su edad fértil no quieren o no pueden ser madres -por ejemplo, aquellas que están atravesando un cáncer- sí puedan serlo pasada esa etapa o situación.

 

En función de la condición particular de la mujer, el equipo médico evaluará cuáles son las medidas que deben llevarse a cabo. Entre estas se destaca el conteo ovárico para conocer la reserva ovárica, que es -técnicamente- la cantidad de óvulos con los que cuenta una mujer. 

 

Las mujeres nacen con aproximadamente un millón de óvulos. Esto es en líneas generales, ya que se desconoce si aquellas que tienen una reserva ovárica disminuida antes de lo previsto enfrentan dicha situación por alguna patología en particular, o bien porque nacieron con una menor cantidad. 

 

Lo cierto es que, en todos los casos, a lo largo de la vida de la mujer se desprenden entre 400 y 500 óvulos por ovulación, mientras que otros óvulos mueren de forma natural con el tiempo. 

 

Así, la cantidad de óvulos en los ovarios -es decir la reserva ovárica- disminuye gradualmente; y al tener menos óvulos resulta más difícil quedar embarazada.

 

¿Qué es el conteo ovárico y en qué consiste?

El conteo ovárico, entonces, es la herramienta clave para empezar a delinear un embarazo, especialmente cuando es necesario recurrir a una técnica de reproducción asistida porque permite conocer la cantidad de óvulos que tiene una mujer en un determinado momento. 

 

Para eso es importante considerar la edad y el volumen de los ovarios, y poner en marcha una serie de pruebas:

 

  • Medición de la hormona antimulleriana (AMH). Un examen de sangre que se realiza en cualquier momento del ciclo menstrual y que mide una sustancia que segregan los folículos ováricos.
  • Ecografía con recuento de folículos antrales. A partir de una ecografía transvaginal que se hace mientras la mujer está menstruando se observan los folículos, que son pequeños globos de líquido que en su interior albergan óvulos inmaduros. Gracias a este estudio se puede contar la cantidad de folículos antrales que hay en cada ovario. A mayor cantidad, mayor es la reserva ovárica. 
  • Análisis de sangre. Estos miden la hormona folículo estimulante (FSH) y estradiol entre los días dos y cinco del ciclo.

¿Cuándo preservar óvulos?

Una vez realizado el conteo ovárico para conocer la reserva de la mujer que busca ser mamá, será momento de definir el curso de acción. 

 

Cuando el recuento es positivo y la reserva es buena, pero la mujer desea postergar el momento de quedar embarazada, la preservación de óvulos o vitrificación de ovocitos es una excelente alternativa. 

 

La vitrificación es un proceso de solidificación en el que los ovocitos son tratados con sustancias crioprotectoras y sumergidos en nitrógeno líquido a una temperatura de -196º C. 

 

Esto permite posponer la facultad reproductiva de una mujer el tiempo que ella lo desee, sin disminuir significativamente la capacidad de concepción y con las mismas posibilidades que en el momento en que se vitrifican los ovocitos. 

El tratamiento es igual al que se realiza en una Fecundación in Vitro (FIV), y en ambos lo que se busca es obtener un buen número de óvulos desarrollados en los ovarios para poder extraerlos.

Y para eso es necesario cumplir una serie de pasos:

 

  • Estimulación ovárica controlada: consiste en la administración de fármacos hormonales para provocar un desarrollo folicular múltiple en los ovarios y así obtener el mayor número de óvulos posible. En esta etapa será necesario realizar controles ecográficos y comprobar que los folículos ováricos están creciendo correctamente.
  • Punción folicular: es una intervención quirúrgica muy sencilla que se realiza bajo sedación. A través de una aguja de aspiración introducida por la vagina se extraen los óvulos del interior de los folículos ováricos. Este procedimiento suele durar unos 15 minutos solamente.
  • Obtención y decumulación de óvulos: en el laboratorio se analiza el líquido folicular obtenido y se recuperan todos los óvulos para luego ir eliminando las células que se encuentran alrededor de los óvulos. 
  • Vitrificación: último paso del procedimiento en el cual los óvulos son criopreservados

 

La vitrificación está indicada en mujeres que por cualquier razón desean posponer su maternidad; así como en pacientes oncológicas y no oncológicas que van a recibir tratamientos gonadotóxicos; también en las que han recibido cirugía repetitiva sobre el ovario -como en el caso de la endometriosis-; en personas que es conveniente realizar la transferencia embrionaria en un ciclo distinto al de la estimulación folicular; o en quienes cuentan con baja respuesta para acumular ovocitos o para tener una cantidad suficiente de ellos.

Consejos para una maternidad planificada

Al tomar la decisión de ser madre o bien al optar posponer la misma, es importante contar con toda la información sobre lo que podría pasar. 

 

En el primer caso hay que realizar los controles pertinentes, abandonar los hábitos nocivos  como el alcohol o el tabaquismo y comenzar a tomar ácido fólico. 

 

En el segundo caso, lo aconsejable es recurrir a un centro especializado como IVI Santiago y, en función de las características del cuadro, comenzar el tratamiento para asegurarse que al momento de querer ser mamá los óvulos se encuentren en el mejor estado para llevar adelante un embarazo saludable, sin complicaciones y a término. 

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