La obesidad, enemiga de la fertilidad

obesidad y fertilidad

La obesidad es un fenómeno cada vez más generalizado en la región. De acuerdo al informe, sobre alimentación y nutrición, elaborado anualmente por la Organización Mundial de la Salud junto a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), 24 países de América Latina y el Caribe presentan una proporción de personas obesas en valores cercanos o superiores al 20 % de la población. Solo en Chile el 30 % de la población es obesa.
El Índice de Masa Corporal (IMC) es el parámetro más utilizado para determinar si el peso corporal de una persona es adecuado. Se calcula dividiendo el peso en kilogramos entre la talla en metros al cuadrado (peso/talla2). Teniendo en cuenta los valores que la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera saludables, el IMC debe de estar comprendido entre 18,5 y 24,9. A todas aquellas personas que se encuentren por debajo, se les considera con infrapeso y las que se encuentran por arriba pueden tener sobrepeso o incluso obesidad (de 25 en adelante). El sobrepeso y la obesidad representan un desequilibrio entre la ingesta de alimentos y el gasto energético, con una subsecuente acumulación de grasa corporal que representa un riesgo para la salud. Las consecuencias que acarrean el sobrepeso y la obesidad son graves, e incluyen la mayor probabilidad de desarrollo de enfermedades no transmisibles (ENT).
La obesidad en mujeres presenta un mayor riesgo de menarquía precoz (aparición de la menstruación en la pubertad), caracterizada por ciclos menstruales irregulares con intervalos de 36-90 días o hasta su ausencia. Las mujeres obesas es común que tengan mayor tiempo de búsqueda hasta conseguir un embarazo espontáneo o hasta incluso pueden tener problemas de infertilidad, siendo esta tres veces superior que en la mujer con normopeso. Esto se debe a la implicación de diversos factores, como la baja calidad ovocitaria-embrionaria o la baja receptividad endometrial en el mal pronóstico reproductivo de estas pacientes.
La búsqueda de embarazo de mujeres con obesidad se prolonga 3 veces más que en una mujer con normopeso. Existen las excepciones y hay mujeres que a pesar de tener obesidad consiguen un embarazo de forma natural y en un plazo corto de tiempo, pero no es lo más común.

La obesidad y la fertilidad masculina

La obesidad no solo influye en la fertilidad de la mujer, también afecta al varón. La obesidad masculina ha sido relacionada tanto con un empeoramiento de la calidad seminal como con un aumento del riesgo de infertilidad, independientemente del IMC de la pareja femenina. La American Society for Reproductive Medicine (ASRM) indica que la obesidad en el varón puede estar asociada a cambios en los niveles de testosterona y otras hormonas importantes para la reproducción. Varones con sobrepeso y obesidad poseen un menor número de espermatozoides y menor movilidad que los pacientes con peso normal.

Un obstáculo adicional en los tratamientos de reproducción asistida

Definitivamente la obesidad agrega un obstáculo más en los tratamientos de reproducción asistida ya que provoca, en la mujer, una menor respuesta ovárica a los fármacos empleados en la inducción a la ovulación, lo cual disminuye las probabilidades de embarazo. Esta respuesta reducida es generada tanto por el mayor volumen de distribución de los fármacos administrados, como por la presencia de un ambiente endocrino y metabólico hostil. Por otro lado, las tasas de implantación y embarazo disminuyen significativamente de forma dosis-dependiente conforme aumenta el IMC femenino.

La obesidad durante el embarazo

La obesidad también es la principal causa de muchos riesgos obstétricos tanto para la madre como para el niño por nacer. Es sabido que aumenta las tasas de aborto y duplica el riesgo de muerte fetal. Por otro lado, las secuelas que se observan en los niños nacidos con madres obesas, los acompañan toda la vida ya que tienen mayor riesgo de tener enfermedades cardiovasculares, síndrome metabólico, diabetes tipo II no solo en la adolescencia sino también durante la adultez y tienen un 40 % más de probabilidad de padecer sobrepeso u obesidad.
Los descendientes de mujeres obesas también presentan con mayor frecuencia defectos congénitos del sistema nervioso central fetal, de la pared abdominal y el intestino. Esto podría tener su origen en una absorción o distribución insuficiente de nutrientes esenciales como el ácido fólico.
Por este motivo hacemos énfasis en la importancia de buscar el embarazo en un peso normal para poder sobrellevarlo con menos riesgos y no incidir negativamente en la salud del niño por nacer. Es importante que los pacientes consulten con un especialista en nutrición, que realicen ejercicio bajo la supervisión de un preparador físico, ya que el ejercicio moderado tanto en el varón como en la mujer mejora los resultados en tratamientos de Fecundación In Vitro, y que consulten con un psicólogo para que pueda acompañarlos durante todo el proceso.