21 Noviembre 2019

Método ROPA, amor multiplicado por dos.

Hoy en día vivimos en un mundo cambiante en donde la sociedad avanza cada vez más rápido. Estos cambios también han llegado a las familias. Es importante tener en cuenta que existen nuevos modelos de familias; monoparentales, hijos con dos padres e hijos con dos madres. Este “nuevo” modelo es tan valioso como cualquier otro ya existente. Los nuevos modelos de familia se han formado para integrarse a esta nueva sociedad.

Si una pareja de mujeres tiene el deseo de ser madre, puede recurrir al método ROPA (Recepción de Ovocitos de la Pareja), también llamado maternidad compartida. Ambas mujeres serán una parte activa, con diferentes roles, en el proceso que conducirá a un futuro el embarazo. IVI Santiago, gracias a sus trece años de experiencia, es sin duda la realidad más vanguardista para parejas de mujeres que desean realizar un proyecto de maternidad compartido.

Este procedimiento consiste esencialmente en un tratamiento compartido de fertilización in vitro, a través del cual una pareja será sometida a estimulación ovárica para suministrar los ovocitos, mientras que la otra recibirá en su útero los embriones derivados de la fertilización de los ovocitos con una muestra de esperma de un donante. Desde este punto de vista, por lo tanto, la primera mujer será la madre genética del futuro hijo, mientras que la segunda será la madre gestacional.

El procedimiento para la madre genética.

El camino para la realización de una maternidad compartida requiere que ambas mujeres se sometan a un tratamiento médico destinado a lograr el embarazo. La madre genética deberá seguir un camino de estimulación ovárica que coincida con el previsto para la fertilización in vitro convencional. Este tratamiento de estimulación ovárica está dirigido a la sobreproducción de ovocitos, como en la forma convencional. La duración de este primer paso varía, en promedio, de 10 a 15 días y la mujer es monitoreada constantemente a través de una serie de ecografías. Una vez que se completa el tratamiento y se alcanza un número adecuado de óvulos, se programa la extracción de los folículos. Los óvulos obtenidos, en una segunda fase, se fertilizan in vitro con el esperma de un donante anónimo. Esta fase se puede llevar a cabo de manera convencional, colocando el óvulo en una placa de cultivo con espermatozoides o utilizando la técnica ICSI, o inyección intracitoplasmática, que permite la unión directa entre el óvulo y el espermatozoide a través de una cánula. Una vez que la fertilización in vitro ha tenido lugar, los embriones serán monitoreados constantemente en el laboratorio antes de realizar la transferencia.

El procedimiento para la madre gestacional

Además, la madre gestacional deberá someterse a un tratamiento de preparación que garantice la implantación y el éxito del futuro embarazo. De hecho, la receptora recibirá un ciclo de estrógenos y progesteronas, con el objetivo de permitir un correcto desarrollo del endometrio, para recibir los embriones que se seleccionarán. Una vez que se hayan completado ambas fases, se realizará la transferencia al útero de la mujer. Este procedimiento consiste en introducir el embrión de la mejor calidad en el útero del receptor a través de una cánula especial. Es un proceso rápido e indoloro que no requiere ninguna forma de anestesia.

El bebé heredará algo de la madre gestacional

El ADN del embrión se hereda de la madre genética, de la donante de óvulos y del donante de semen. Pero hay estudios científicos (estudio desarrollado por la Fundación IVI que fue publicado en la revista Development) que muestran que durante el período en que el embrión se desarrolla en el útero, también se producen cambios en la expresión genética del embrión. La “influencia epigenética” representa los cambios determinados por el entorno uterino de la madre embarazada.

El desarrollo en su útero determinará de manera única la actividad genética e influirá en aspectos diferentes e importantes. Por ejemplo, determinadas condiciones a las que se someten las mujeres acaban modificando sus células (también las del endometrio): el tabaquismo o la obesidad, por ejemplo. Esto produce que el líquido endometrial cambie también y en su secreción, se encuentre la liberación de información genética de la gestante que es tomada por el embrión, modificando así su desarrollo.

La legislación española, que siempre ha estado a la vanguardia de la reproducción asistida, establece expresamente que: “cualquier mujer mayor de 18 años, con pleno conocimiento, puede ser receptora o usuaria de las técnicas reguladas por la Ley 14/2006 sobre técnicas de procreación humana asistida “. Una disposición legislativa que, de hecho, ha abierto la puerta a la maternidad compartida. Por su lado, en Chile aún se sigue legislando con un proyecto de ley que ingresó a la cámara de diputados sobre la inscripción del bebé con dos madres en el registro civil.

Asesoramiento psicológico sobre nuevos modelos de familia

En la unidad de apoyo psicológico también se ofrece asesoramiento e información valiosa para asumir esta nueva forma de maternidad adoptando modelos no tradicionales de familia, apoyando a las pacientes que lo necesiten en la resolución de sus dudas y ofreciéndole recursos para que emprendan el camino de la maternidad contentas y seguras.
El objetivo de la Unidad de Apoyo psicológico es contribuir al bienestar del paciente proporcionando no sólo los recursos sino también el contexto adecuado que facilite el paso por el tratamiento de Reproducción Asistida
Este tratamiento realizado en IVI Santiago tiene especial significado ya que aparte de formar nuevas familias en Chile, viene a multiplicar el amor de madre que recibirá ese bebé por dos.

Solicita información sin compromiso:

Agregar un comentario

Su dirección de correo no se hará público. Los campos requeridos están marcados *

Volver arribaarrow_drop_up